Málaga se hace un ‘Selfie’ con Esperanza Aguirre en el Festival de Cine

En la segunda jornada del 20 Festival de Cine de Málaga el Teatro Cervantes de Málaga ha proyectado para la prensa las películas ‘Nieve negra’, protagonizada por Ricardo Darín, así como ‘Selfie’, una de las cintas más esperadas.

Con un pie en el documental y con una paulatina evolución en una historia dramática más convencional, ‘Selfie’ cuenta la historia de Bosco (Santiago Alverú), un chico bien, hijo de un ministro del Partido Popular que ve cómo su mundo se viene abajo después de que su padre sea detenido por corrupción. Lo expulsan del máster de administración que cursaba, su madre se desentiende de él, y su hermana pone rumbo a Estados Unidos. Bosco se queda solo, con una maleta de ropa, una mano delante y otra detrás.

Como puro instinto de supervivencia, Bosco se acerca a militantes de Podemos para ver si le echan una mano, y así conoce a una chica ciega (interpretada por Macarena Sanz) que le ayudará en todo lo posible; pronto comparte piso con otro militante de la formación morada, y hasta encuentra trabajo como administrativo en una asociación de discapacitados. Pero un pijo profesional como él no sabe adaptarse a Lavapiés, ni a personas con discapacidad.

El director y guionista Víctor García-León hace un retrato de la España reciente, mostrando según explicó él mismo que “tan tontos son los de derechas como los de izquierda” pero buscando sencillamente “un mensaje de convivencia”.

Santiago Alverú es el protagonista, encarnando a un pepero desde la cuna que llega a codearse con Esperanza Aguirre. Durante la rueda de prensa, el equipo explicó que dado el poco interés que suscita el cine español ni Podemos ni el PP le pusieron trabas a la grabación, por lo que vemos a los actores en mítines reales, e incluso en las sedes de populares y morados en la noche de las elecciones del pasado junio. En ese sentido, destaca el momento en el que Santiago/Bosco se acerca con todo el morro a Esperanza Aguirre, la saluda como si la conociese y le pregunta si ha visto a su madre, a lo que la exministra le responde que no, que no la ha visto. Un ejercicio puro de improvisación de Alverú, que anteriormente no tenía experiencia como actor, solamente como Youtuber. «De momento Esperanza Aguirre no nos ha denunciado», bromeó el director.

El tono de falso documental conecta perfectamente con el espectador al principio, si bien después de mucho rato llega a hacerse pesado, y por ello García-León se toma licencias como añadir música para hacerlo todo más llevadero. Y es que su única intención era hacer “una película corta y entretenida”.

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