‘Amar’ en tiempos de festivales de cine

El Teatro Cervantes de Málaga acogió esta mañana para la prensa la exhibición de ‘Amar’, la ópera prima como director de largometrajes de Esteban Crespo. Una historia del primer amor vivido por Laura (María Pedraza) y Carlos (Pol Monen), dos jovencitos que descubren lo que es vivir ese sentimiento por primera vez, y experimentando el sexo juntos y en total complicidad.

La trama, como tal, no tiene mucho más que explicar. Solo vemos cómo la pareja habla, hace el amor, y respiran poéticamente uno el aire del otro a través de unas máscaras que se ponen a la hora del sexo. Porque son jóvenes, pero no tienen miedo a experimentar en ese sentido –esa primera escena en la que él le compra un arnés a ella para que le penetre es la mejor muestra–.

María Pedraza, actriz de ‘Amar’

El resultado es irregular, y difícilmente llame a las salas ni a un público adolescente ni a uno más maduro quizá si acaso por su protagonista femenina, una instagramer que según el dossier de prensa tiene 30.000 seguidores como logro más destacado.. La historia hace aguas por muchos lados, diálogos que rozan lo ridículo. Un floop en toda regla pues era un largometraje muy esperado, dado que el director estuvo nominado al Óscar hace pocos años como mejor cortometraje. Crespo afirmó que la historia la escribió hace quince años y no tenía especialmente intención en enseñar el guion, pero que una cosa por la otra acabó siendo su primer largometraje contra todo pronóstico.

La mañana continuó con ‘La Niebla y la Doncella’, adaptación de la novela de Lorenzo Silva escrita y dirigida por Andrés Koppel. Un filme producido por ATresMedia –patrocinador del Festival– en el que Quim Gutiérrez, Romerto Álamo y Verónica Echegui sumergen al espectador en un crimen sucedido en la isla de La Gomera. Un joven que coqueteaba con la droga aparece muerto en el coche del padre de la adolescente con la que mantenía relaciones sexuales. Una trama policiaca que muestra el lado más humano, más del día a día, de un pequeño equipo de la Guardia Civil dispuesto a resolver el caso, sucedido tres años atrás. Y ello también implica el convivir con los sentimientos del amor y el deseo sexual, al igual que en la anterior película.

Dado que ATresMedia produce la película le viene propia a su canal Antena 3, pues su trama es muy de telefilme de fin de semana, pero a diferencia de estos, que aunque tengan escasa calidad siempre consiguen hacer que te quedes pegado a la pantalla, aquí la historia se hace larga, con una investigación que avanza a paso de tortuga, con muchos sospechosos que casi ni llegas a conocer para poder pensar sin son buenos o malos.

El equipo de ‘La niebla y la doncella’ con su director en primer plano

Ya sabemos que las adaptaciones cinematográficas no suelen ser plato de buen gusto para los escritores, pero no parece el caso. En la posterior rueda de prensa, Silva afirmó que para él es un honor que le adapten dado que es un privilegio que alguien quiera contar con otro lenguaje lo mismo que tú ya has contado. “El resultado no es sorprendente, porque tenía ya expectativas”, afirmó. Entre los lectores de Silva no se encuentra el protagonista, Quim Gutiérrez, a cuyas manos llegó antes el guion que el libro; por ello, y para favorecer la construcción del personaje rehusó leerlo antes del rodaje. “Es una batalla perdida sorprender al lector”, dijo en ese sentido el actor.

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