Carreras de Cintas a Caballo en Fuente de Piedra

Fuente de Piedra, situado en la mitad occidental de la Comarca de Antequera, es especialmente conocido por su laguna salada que alberga la segunda mayor colonia reproductora de flamencos rosas de toda Europa.

En el mes de septiembre, y coincidiendo con la festividad de su Patrona, se celebran las “Carreras de Cintas a Caballo”, Fiesta de Singularidad Turística Provincial, inspiradas en las justas y torneos medievales. En ellas los caballeros pasaban al galope intentando introducir la punta de la lanza en uno de los aros metálicos que colgaban atados por una cinta.

En la actualidad las lanzas han sido sustituidas por picas de madera y la carrera es presidida por las “Manolas”, vecinas del pueblo elegidas para la ocasión que, además, son las encargadas de bordar las cintas usadas para sujetar los aros.

El día 8 se inicia con disparos de cohetes y repique de campanas anunciando a la población que es el día grande. Tras la diana y pasacalles, a las 11 tiene lugar en el templo parroquial la Misa en Honor de María Santísima de las Virtudes, al término de la cual se procede a una ofrenda floral en la que participa todo el pueblo.

A partir de ese momento, en cualquier rincón del municipio hay espectáculo, reparto de sangría, concurso de pintura para los pequeños, concurso de «porra» majá a la antigua, pandas de verdiales que van animando por las calles, cucañas y un sinfín de actividades diversas. Pero a las seis de la tarde todo el pueblo se concentra en torno a la calle Ancha, donde se celebrará la Carrera de cintas a caballo.

Las «manolas» hacen el «paseillo» acompañadas de la banda de música y una vez acomodadas en el palco empieza el espectáculo. Casi todo el pueblo está presente, sólo algunos faltan, los encargados de vestir y «pinchar» las flores en el trono de la patrona. Cuando la carrera finalice, la Virgen estará prácticamente dispuesta para salir en su procesión anual por las calles del municipio.

A las 10 de la noche se inicia la salida, la entrada sería aventurado decirlo. La emoción es intensa en ciertos momentos del recorrido y llega a su clímax cuando vuelve al templo en que permanecerá todo un año para repetir de nuevo el ciclo festivo.

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